Los curas, ¿curan?

24 May

Personalmente pienso que no, pero a lo que parece nuestros gobiernos (actuales y anteriores) debían opinar lo contrario.

Leo hoy en El Plural que el Estado paga aproximadamente 5.000.000 € (832 millones de pesetas) en sueldos para “capellanes hospitalarios”.

“El Estado saca más de cinco millones de euros de los presupuestos sanitarios para pagar capellanes hospitalarios” (F. Medina, El Plural, 23-V-2013)

Así, a bulto, la cifra pudiera parecer modesta; Pero si tenemos en cuenta que, hace unos días, se dejó morir a un ciudadano (de 28 años) en Baleares por no tener dinero para pagarle (el sistema público) una simple radiografía, la cosa cobra un aspecto algo más sombrío.

Aunque mis casi 11 años en un colegio “de curas” (realmente eran frailes) me abrieron los ojos y me vacunaron contra las religiones, he sido siempre muy respetuoso con las creencias ajenas y, cuando la ocasión lo requiere, acudo a los oficios religiosos (habitualmente católicos) a los que me convocan mis amigos y, más frecuentemente cada vez, en los últimos tiempos sus “supérstites” (“que sobreviven”).

Lo hago como muestra de respeto a sus personas y familias y les acompaño en las (afortunadamente) cada vez más breves misas de celebración (bodas) de difuntos (funerales) y rituales de despedida (responsos).

Dicho esto, añado que me parece saludable el que un enfermo, si siente esa necesidad, reciba asistencia del clérigo de su propia religión, sea este un sacerdote, un imam, un rabino, o el hechicero de su tribu.

Y el estado no debe poner cortapisas a dicha asistencia; Tanto porque es un derecho individual de cada ciudadano, como porque, además, la mejora del estado anímico del paciente influye favorablemente en la evolución de sus males o, al menos, mejora su calidad de vida hospitalaria.

Hasta ahí, supongo que todos estamos de acuerdo.

De ahí en adelante, y con todos mis respetos, manifiesto mi desacuerdo en que, el Estado que me representa y los poderes que lo administran, utilicen el dinero de mis impuestos (aunque sea una mínima cuantía) en sostener los rituales y servicios de los socios de ningún club privado, sea este la religión católica, o “el Real Madrid”.

Y con mucha más razón cuando la escasez presupuestaria supuestamente “impide” la prestación de los servicios sanitarios más básicos.        

Que, por favor, tomen nota la Señora Mato y el Sr. Fernández-Lasquetty: Empleen el dinero de mis impuestos en radiografías, no en misas.

Saludos.

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